Soñar cuesta muy poco...
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Lago di Como

DÍA 2 (14 abril 2017)

 

Nos levantamos bien pronto y, tras un ligero desayuno en el hotel, nos dirigimos a la estación central para tomar un tren que en apenas 40 minutos nos llevó a la primera parada del día: Como.

 

Ciudad que da nombre al famoso lago, fundada en el año 196 a.C., es una pequeña localidad de menos de 100.000 habitantes, que se sitúa en un enclave privilegiado. Sus atractivos, además de la propia ciudad, que es una auténtica maravilla, son principalmente la Catedral de Como, la Iglesia de San Fedele, la Basílica de San Abondio y la zona portuaria.

Desde el noreste de la ciudad, parte cada 15 minutos un funicular que une Como con la localidad de Brunate, un pequeño pueblo en lo alto de la montaña desde el que se obtienen unas espectaculares vistas del lago y de la ciudad. El coste del billete es de 5,50€/pax ida y vuelta. Os aconsejamos que no perdáis la ocasión de vivir esta experiencia. Si el día está claro podéis obtener unas fotos panorámicas realmente espectaculares.

De vuelta en la zona portuaria, compramos dos tickets para recorrer el Lago di Como en barco. El precio del trayecto para el Batello (barco lento) es de 10,40€/pax y conecta Como con Bellagio en unas 2 horas, sin embargo, existe la opción de hacer el mismo recorrido en el Aliscafo (barco rápido), cuyo coste es algo más elevado y desde el que se disfruta menos del paisaje, pero cuyo trayecto dura apenas 40 minutos. Nosotros optamos por el primero. Os dejamos un mapa de las paradas que realiza el barco en los diferentes pueblos de la costa y el link de la Autoridad Portuaria del Lago di Como para más info: http://www.navigazionelaghi.it/ita/c_illago.html.

 

El barco realiza paradas en pueblos tan pintorescos como Cernobbio, Moltrasio, Isola Comacina, Lenno o Tremezzo, donde se encuentra la muy visitada Villa Carlotta.

Nosotros bajamos directamente en Bellagio, la localidad más famosa del lago, un agradable lugar, repleto de comercios y restaurantes locales. Aprovechamos la parada para comer y la verdad es que no podríamos haber elegido mejor: la terraza del Hotel Excelsior Splendide. La terraza tiene dos niveles, el que está a pie de calle ofrece comida muy simple tipo pizza y hamburguesa, sin embargo, en el piso inferior, junto al lago, la carta es algo más selecta. Comimos unas bruschette y un plato de pasta deliciosos. En cuanto al precio, podemos decir que dada la cantidad de comida y la situación del restaurante, nos pareció incluso barato. Muy recomendable!

Con las pilas recargadas, retomamos la marcha y recorrimos el pueblo de punta a punta, perdiéndonos en sus callejuelas empedradas y terminando de nuevo en el puerto, donde tomamos un ferry a Varenna, otra de las joyas del lago. Una pequeña localidad repleta de pasarelas sobre el agua donde, tras degustar un espectacular gelato, visitamos Villa Monastero, una antigua villa que en el pasado sirvió de monasterio cistercense y cuya espectacularidad reside, principalmente, en los espectacular de sus jardines. El coste de la entrada es de 5€/pax. Está algo alejada de la zona portuaria, pero vale la pena su visita.

El sol caía y nos dirigimos hacia la estación de Varenna-Esino para tomar el tren regional que en apenas 1 hora nos llevaría de vuelta a Milano Centrale.

 

Había sido un día lleno de experiencias. Nuestra cámara estaba llena de fotos y nosotros estábamos maravillados con tanta belleza. Podemos entender el porqué de que tanta gente con recursos quiera comprar una villa en el Lago di Como. Es realmente un enclave único en el mundo, en el que se respira paz y tranquilidad y en el que no nos hubiera importado pasar más tiempo. Aconsejamos a todo aquel que esté pensando en visitar la región de Lombardía que no dude ni un instante y que visite esta zona.  

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