Soñar cuesta muy poco...
Soñar cuesta muy poco...

Florencia y Pisa

DÍA 3 (15 abril 2017)

 

Como es costumbre, volvimos a madrugar. Nuestro tren salía a las 8.20h de la mañana, así que desayuno rápido, check-out y nuevamente a la estación. El destino: la estación de Santa María Novella, en Florencia.

 

Debemos hacer una mención especial al servicio ferroviario italiano. Pensábamos que después de haber visitado Japón, todo nos parecería malo. Sin embargo debemos decir que estamos encantados con el funcionamiento de la red de trenes de Italia: puntuales, limpios, muy bien señalizados… un placer!

 

En apenas 1.40h llegamos a la estación, caminamos unos 7 minutos hasta el apartamento que habíamos alquilado a través de Booking.com en la Via Palchetti 6, una céntrica zona, a escasos metros del río y rodeado de restaurantes y bares muy populares en Florencia. Viendo el portal de entrada y la escalera, debemos admitir que dudamos de nuestra elección, pero una vez vimos el apartamento y teniendo en cuenta la situación, supimos que habíamos acertado de lleno. Sin duda repetiríamos y recomendaríamos este apartamento a cualquiera que quisiera pasar un par de noches en la ciudad.

Una vez instalados, agarramos de nuevo la mochila y nos dispusimos a recorrer las calles, haciendo nuestra primera parada en el Palazzo Strozzi, uno de los palacios renacentistas más hermosos, propiedad de la familia Strozzi, banqueros de profesión y enemigos acérrimos de los Medici, familia dominante de Florencia. Continuando en dirección este, atravesamos la Logia del Mercado Nuevo, donde cuenta la leyenda que se acuñó el término “bancarrota”, para adentrarnos en la majestuosa Piazza della Signoria, centro neurálgico de la ciudad. Allí nos encontramos con infinidad de elementos históricos como la Loggia della Signoria o Galería de las Estatuas, el Tribunal de las Mercancías, el Palacio Uguccioni y, por supuesto, el Palazzo Vecchio, antiguo lugar de residencia de los funcionarios de la república allá por el siglo XII. Es, sin duda, una de las imágenes más conocidas de Florencia. Su entrada está flanqueada por las estatuas de Hércules y Caco, de Bandinelli, y el David, de Miguel Ángel (se trata de una réplica, ya que el original se trasladó a la Academia). Su estancia principal es la Sala del Cinquecento, lugar de reunión y audiencia. La subida a la torre, que se alza 94 metros por encima del suelo, es dura, pero desde su punto más alto ofrece unas vistas inmejorables de Florencia. El precio de la entrada es de 10€/pax. Recomendamos reservarlas con anticipación, porque las colas suelen ser bastante largas.

El hambre apretaba. Nos habían hablado muy bien del Ristorante Il David, en plena Piazza della Signoria, así que allí nos dirigimos. Las vistas del Palazzo Vecchio desde la terraza son inmejorables y el trato fue exquisito. Simone, el Relaciones Públicas del local, nos atendió de lujo y la comida fue deliciosa. Si andáis por Florencia y dudáis de dónde comer o cenar, os aconsejamos al 100% este sitio.

 

Con la panza llena y algo “contentos” por el chupito de Limoncello, caminamos en dirección al río para cruzar el Ponte Vecchio, el puente de piedra más antiguo de Europa y símbolo de la ciudad de Florencia. Es el único puente no destruido por las tropas alemanas en la Segunda Guerra Mundial y hoy en día alberga principalmente tiendas de joyas y talleres de orfebrería.

Un gelato más y de vuelta a nuestra ruta. En principio habíamos cubierto la totalidad del recorrido que teníamos previsto para ese día, pero aún nos quedaba toda la tarde, así que fuimos a visitar lo que probablemente es uno de los 3 iconos de la ciudad de Florencia junto al Ponte Vecchio y el Palazzo Vecchio: el Duomo.

 

Santa Maria del Fiore, más conocida como la Catedral de Florencia, es una de las estampas más hermosas de la ciudad. Su construcción duró 72 años, aunque esta no se culminó hasta un siglo después, cuando Brunelleschi diseñó su imponente cúpula, todo un desafío arquitectónico para la época. Su exterior, de mármol de varios colores, es un regalo para la vista. El interior, inmenso a la vez que austero, se distribuye en la clásica planta de cruz latina. La entrada a la basílica es gratuita, aunque se puede comprar una entrada, con un coste de 15 euros, que da acceso, además, a la cúpula, el baptisterio (ubicado frente a la puerta principal), la cripta y el campanile, la enorme torre campanario anexa a la catedral que fue diseñada por Giotto, quien no llegó a ver culminada su obra, ya que murió antes de que esta se terminara.

 

La cola que conducía a la entrada era larga, pero la espera se nos hizo corta, ya que la pasamos hablando con unos amigos extremeños que nos contaron sus experiencias en la ciudad. Una vez dentro, la sesión de fotos fue extensa. Estábamos maravillados por la enormidad del edificio. Dadas las celebraciones de Semana Santa, el acceso al campanile y el battisterio estaba acotado, así que nos quedamos sin poder visitarlos. Tenemos una asignatura pendiente con Florencia que seguro acabaremos cumpliendo.

De camino al apartamento, decidimos hacer la última visita del día: la Basílica de Santa Maria Novella. Junto a la estación central, esta iglesia es el tempo principal de los dominicos en Florencia. Su aspecto exterior es precioso, en especial la cara que da a la Piazza di Santa Maria Novella. Su interior es riquísimo en detalles y posee un aspecto místico que queda adornado por el maravilloso Crucifijo de Brunelleschi, fabricado en madera. La visita es muy recomendable, no solo por la basílica en sí, sino también por el claustro y el resto de estancias que la componen. El precio de la entrada es de 5€ e incluye la entrada al claustro y el museo. Segñun nuestro punto de vista, es una de las visitas más recomendables de Florencia. Puede que no sea la atracción principal de la ciudad, pero podemos asegurar que os encantará.

 

Con esta visita terminábamos el día. Agotados de tanto caminar, pero contentos de que nuestro primer día en Florencia nos hubiera cundido tanto.

DÍA 4 (16 abril 2017)

 

Cuarto día de viaje, segundo en Florencia. La idea era partir hacia la estación a primera hora, pero nos habíamos dejado algo pendiente el día anterior y no podíamos dejar Florencia sin visitarlo. Estamos hablando de la majestuosa Galería de los Uffizi, museo que alberga una de las colecciones pictóricas más ricas y famosas del mundo.

 

No habíamos reservado entrada ni habíamos comprado la Firenze Card (muy recomendable si vais a pasar varios días en Florencia y tenéis pensado visitar varios museos), así que nos tocó hacer casi 1,5h de cola… El precio de la entrada es de 13€ por persona, aunque nosotros pagamos 10€ más por la Audioguía.

 

El museo es realmente impresionante. En él se encuentran obras de Botticelli, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Rafael o Ticiano, todas ellas propiedad de la familia Medici. Sus obras más conocidas son El Nacimiento de Venus, Adoración de los Magos y La Anunciación. Además de pinturas, podemos encontrar esculturas romanas y griegas.

La entrada a la galería es un imprescindible de Florencia. Sería un error pasar por alto este maravilloso museo. Recomendamos a todo el que pueda permitírselo que alquile una audioguía o reserve una visita guiada para poder apreciar de mejor manera lo que está observando. Pese a lo largo de la cola y el precio de la entrada, este es uno de los museos más interesantes que hemos visitado en nuestra vida.

 

Tras varias horas de visita, nos dirigimos, esta vez sí, a la estación de trenes. Nuestro destino: Pisa. El tren regional nos conduciría en apenas 1 hora a la estación de Pisa Centrale. Caminamos cerca de 20 minutos en dirección a la Piazza del Duomo. Allí, además de la inmaculada Catedral de Pisa, de estilo románico, se encuentra el principal atractivo de esta pequeña localidad: la Torre Inclinada de Pisa. Su principal característica reside en el hecho de que está construida sobre suelo lodoso, factor que con el paso de los años provocó que se fuera inclinando cada vez más. Su construcción data del año 1173.

El escenario era realmente espectacular y, pese a estar abarrotado de gente, pudimos tomar fotos a nuestro antojo. No teníamos pensado estar mucho tiempo en Pisa, así que después de visitar la plaza y comer algo en las inmediaciones, volvimos a la estación de tren de regreso a Florencia.

 

Tras un refrescante gelato en las inmediaciones del Ponte Vecchio, caminamos bordeando el río hasta la Basílica de la Santa Croce, sede de los franciscanos en Florencia, cuya construcción data del XIII y que constituye el edificio religioso más grande de la ciudad. Se erige ante la austera pero animada Piazza di Santa Croce, donde habitualmente se monta un mercado local.

 

Estábamos agotados, así que tras un pequeño descanso en el apartamento, decidimos salir a cenar. Habíamos visto un restaurante en las inmediaciones que prometía mucho y cuyas reseñas en Tripadvisor eran bastante buenas, así que nos duchamos, nos vestimos y salimos. El nombre del restaurante era La Spada y estaba especializado en pasta y bisteca. La cena fue deliciosa y, teniendo en cuenta los precios de la ciudad, lo encontramos barato. Con la tripa llena y rozando el Síndrome de Stendhal después de ver tanta belleza nos fuimos a dormir.

Booking.com

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