Soñar cuesta muy poco...
Soñar cuesta muy poco...

Día 4, BERLÍN 27 marzo 2016

Empezaba uno de nuestros días más esperados, y es que hoy visitaríamos el Campo de Concentración de Sachsenhausen, situado en Oranienburg, a unos 30 minutos del centro de Berlín. La entrada al recinto es gratuita, sin embargo creemos que es esencial alquilar una audioguía, que cuesta 3 euros, para comprender la historia del lugar.

Los archivos de Sachsenhausen llegaron a registrar más de 200.000 prisioneros, la mayoría de los cuales fueron judíos polacos y militares soviéticos, así como gitanos, testigos de Jehová, homosexuales u opositores políticos. Muchos de ellos eran fusilados nada más entrar en el recinto, pero la mayoría eran obligados a realizar trabajos forzosos a las órdenes de las SS viviendo en condiciones infrahumanas, hacinados en barracones y en condiciones insalubres. Ya en 1945 las tropas soviéticas liberaron a los prisioneros, pasando a utilizar ellos mismos las instalaciones para recluir a miembros del partido nazi, militares y colaboradores civiles. Posteriormente, en 1961 se erigió un obelisco en memoria al prisionero y se habilitó el recinto para que la población civil pudiera visitar el lugar del horror y honrar así a sus familiares fallecidos. La ruta y los relatos que se oyen a través de la audioguía son verdaderamente escalofriantes. Uno puede hacerse una mínima idea del infierno que se debió vivir allí. Es una visita obligada si uno viaja a Berlín.

Tras una comida rápida en la estación, volvimos al centro, donde nos encontramos con nuestra amiga Mirka, que había venido desde la República Checa a pasar un día con nosotros a Berlín. Su amigo y anfitrión Shawn, natural de Singapur pero residente en Berlín desde hacía 4 años, nos hizo de guía por la ciudad y nos descubrió lugares muy interesantes, como Hackesher Markt, una plaza repleta de cafeterías y restaurantes; Hackeshe Höfe, una concatenación de patios cerrados que componen una zona comercial de gran belleza, y por último Rosenthaler Strasse, donde pudimos disfrutar de una buena cerveza en un local típicamente alemán.

 

Acabamos el día con la visita al mirador de la Torre de la Televisión, en Alexanderplatz. Habíamos comprado las entradas con anterioridad. Su precio oficial es de 13,5 euros, pero presentando la Berlín Welcome Card, el precio se reducía hasta los 10,10 euros. El mirador se encuentra a 203 metros de altura y es uno de los más altos de Europa. Sin embargo, comparándolo con otros como el de la Tokyo Skytree o el del Top of the Rock, la verdad es que nos dejó algo fríos. Nos recordó bastante al Top of the World del Stratosphere de Las Vegas, pero con menos glamour.

Tras la visita volvimos al apartamento. Tocaba hacer la maleta para coger el vuelo de vuelta el día siguiente. Nuestros días en Berlín se acababan.

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