Soñar cuesta muy poco...
Soñar cuesta muy poco...

Día 2, BERLÍN 25 MARZO 2016

El día amaneció algo frío y eso hizo que remoloneáramos algo más de la cuenta y saliéramos algo más tarde del apartamento. Nuestra primera parada del día era Alexanderplatz o Alex, como la llaman muchos berlineses, que es considerada el centro de la ciudad. La plaza estaba situada en el Berlín Oriental, en plena zona soviética, y alberga ciertos elementos de la época, como el Reloj Mundial, que señala la hora de todas las grandes ciudades del mundo, o la Torre de la Televisión, símbolo del poder del gobierno de la RDA y uno de los edificios más altos de Europa con 368 metros. Una curiosidad de esta torre es que al proyectarse la luz del sol en el cristal que cubre su parte superior, se crea un reflejo que parece una cruz, algo que como es lógico no gustó demasiado a los soviéticos, que consideraban la torre un símbolo del poder comunista.

En Alexanderplatz nos encontramos con un mercado local que cubre toda la plaza y que consiste básicamente en puestos de comida, ropa, souvenirs y productos típicos de la zona. Allí pudimos degustar el famoso Currywurst, una deliciosa salchicha empapada en salsa de tomate y con un toque de curry, que nos vimos obligados a acompañar con una estupenda cerveza berlinesa. Si no fuera por el frío que hacía, nos hubiéramos quedado allí todo el día.

Currywurst

Tras visitar todos y cada uno de los puestos del mercado y hacer alguna que otra compra, nos dirigimos a nuestra siguiente parada: la Isla de los Museos. Situada junto al río Spree, es uno de los conjuntos museísticos más importantes del mundo y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Contiene museos tan significativos como el Museo de Pérgamo, el Altes Museum o el Neues Museum.

A pocos metros, siguiendo el curso del río y flanqueado por el Lustgarten encontramos la majestuosa Catedral de Berlín, que, igual que muchos otros edificios de la ciudad, quedó arrasada tras la guerra y fue restaurada posteriormente. Su característica más significativa es su original cúpula, de color verde esmeralda fabricada en cobre. La entrada cuesta 7€, pero al ser Viernes Santo, pudimos entrar gratis. Una suerte!

Tras una contundente comida para tomar fuerzas, cogimos el metro en dirección norte para visitar el famoso Museo de Historia Natural de Berlín, cuna mundial de la biodiversidad y el estudio de la evolución biológica. Destaca su colección zoológica y paleontológica, con mención especial a los restos del Spinosaurus y el Giraffatitan, que coronan el hall de entrada del museo. La entrada cuesta 10 euros, pero presentando la Berlín Welcome Card se redujo hasta los 3,5 euros.

 

Para acabar el día visitamos Hauptbahnhof, la estación central de Berlín en la que habíamos estado el día anterior pero que, por las prisas que llevábamos no pudimos admirar como se merece. Se trata de la mayor estación ferroviaria de paso de la Unión Europea, además de una zona comercial y de restauración. Allí pudimos hacer acopio de provisiones y volver al apartamento cargados de comida y bebida alemana.

 

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